Primero de enero

Hoy, siendo el primer día del año, decidí escribir. Nada en particular, sólo escribir lo que fluya. Podría hacer esto como un diario personal, pero pensé que sería interesante compartirlo con más personas.

Me asusta pensar, más bien, me asusta SABER que estamos en el año dos mil dieciséis. A mí que tanto me intrigan las épocas pasadas y que disfruto tanto de libros clásicos y música de décadas pasadas, me da tristeza pensar que jamás podré vivir todo eso. Al contrario, tengo que construir lo que sigue, pero, ¿qué sigue? La verdad, no me gusta mucho eso de la incertidumbre. Pero trato de ser positiva :B y prefiero concentrarme en hacer que lo que venga, sea excelente. Ya veremos cómo nos va este 2016.

Hoy, al igual que el día primero de enero del año pasado, fui a la casa en la que crecí. Ahora voy de vez en cuando, pero cuando fui por primera vez después de mucho tiempo, me impresionó lo chiquito que veía todo. Yo viví ahí casi desde que nací hasta los 8 años, se entiende porqué ahora todo me resulta tan pequeño. Ya me acostumbré, obvio, pero lo que no ha cambiado es ese ligero sentimiento de nostalgia. No es que quiera volver ahí. Tampoco fueron ahí mis mejores años. Es algo más grande que eso. Es algo que me conecta con esa casa que no termino de entender qué es. He olvidado el teléfono de la casa en la que viví en Monterrey, olvidé el teléfono que tuvimos cuando regresamos a Tampico. Pero el de la casa de mi tía no puedo olvidarlo. Lo tengo grabado en mí. En esa misma casa crecieron mi mamá y mis tíos; también una prima. Y ahora, está creciendo un sobrinito. Algunos de nosotros nos salimos, pero por alguna razón demasiado poderosa, terminamos regresando, algunos a vivir, otros a dormir de vez en cuando, otros vamos de visita. La única constante de la casa es mi tía. Yo me refiero a ella como mamá, mi mamita Queta. En la casa, muchas cosas han cambiado, muchas cosas siguen igual. La casa ha visto tantas cosas. Alegrías, tristezas, groserías, compasión, pleitos, amor. A veces me pregunto qué sería de mí, cómo sería el día de hoy, qué estaría haciendo justo ahora si yo nunca me hubiera salido de ahí. No creo que estuviera mejor de lo que estoy ahorita, pero definitivamente hubiera buscado la manera de ser feliz. Yo fui feliz en esa casa.

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Publicado en: Blog

2 comentarios en “Primero de enero

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